Conversaciones. Cumpleaños. Cafés.

Recuerdo la invasión furtiva en mi piso como una remembranza borrosa de tertulias, reflexiones y gazpachos de todos los colores y sabores.

Durante este periodo descubrí algunos de los secretos culinarios del furtivismo, de los cuales compartiré sólo uno: para cocinar bien hay que tener mucho soul.

Aún así, hay mucha magia detrás que aún no consigo comprender; a lo largo de las casi dos semanas sólo me dejé deleitar y al final llegué a la conclusión de que la mejor forma de realmente conocer a alguien es conviviendo en la misma mesa. Es verdad que comer es mucho más que alimentarse.

A pesar de haber vivido esta experiencia tras bastidores, para mí las cenas furtivas siguen siendo un enigma de fantasía y arte gastronómico que enfrentan a los comensales en una situación íntima donde se cruzan varios destinos. Para sumarle misterio, a un neófito sólo le describiría la comida como algo entre lo subliminal y lo sublingual… O como un happening impredecible donde sólo hay una cosa cierta: ……………………………

Eric

(Amftrió. autor del text i del dibuix)

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